Limitación temporal y extinción del uso de la vivienda familiar con hijos menores: algo de luz en la alargada sombra

En este Blog he venido dando noticia de la latente guerra subterránea que se ha venido librando entre la Audiencia Provincial de Valladolid y el Tribunal Supremo a cuenta de la posibilidad de limitar temporalmente el uso de la vivienda familiar existiendo hijos menores de edad, de modo que llegado dicho límite quedara extinguido dicho derecho de uso. Para haceros una idea podéis echar un vistazo a esta entrada del mes de 2014 https://jurisprudenciaderechofamilia.wordpress.com/2014/05/20/la-atribucion-temporal-del-uso-de-la-vivienda-familiar-algunas-sombras-alargadas/

       No menos abundantes han sido las líneas que he dedicado a la posible trascendencia jurídica que la convivencia de una tercera persona en la vivienda familiar podía alcanzar tanto en la cuantía de la pensión de alimentos como en la duración del mencionado derecho de uso. Aqui unos ejemplos https://jurisprudenciaderechofamilia.wordpress.com/2014/11/28/a-vueltas-con-la-incidencia-de-la-convivencia-del-progenitor-beneficiario-del-uso-en-la-vivienda-con-su-nueva-pareja/ https://jurisprudenciaderechofamilia.wordpress.com/2017/02/21/mi-ex-ha-metido-a-su-nueva-pareja-en-la-vivienda-familiar-que-puedo-hacer-la-jurisprudencia-te-da-una-solución/; 

             Por mi parte, de manera gráfica calificaba “de alargada sombra” al derecho de uso ilimitado en favor del progenitor custodio.

         Esa “alargada sombra” ha venido impidiendo a muchos progenitores no custodios tratar de liquidar o vender la vivienda familiar: es claro que poco o nada ayuda a incentivar la rápida y fácil liquidación si existe una previa atribución judicial del uso de la vivienda ganancial sin término o plazo definido. La liquidación, lógicamente, se puede instar pero nulo interés mostrarán ambos ex-cónyuges en hacerlo cuando saben que esta “atribución del uso” debe de ser respetada por quien se adjudique el bien inmueble ganancial; ningún interés mostrarán en adquirirlo terceras personas o el ex-cónyuge no usuario pues en la práctica resultará un bien de su propiedad que no podrán utilizar sine die. Menor interés mostrará el ex-cónyuge usuario en adquirirlo cuando tiene garantizado su derecho de uso.

        En este sentido, si existe en el mapa judicial un órgano que se ha significado especialmente por abogar en favor de la atribución temporal del uso la vivienda familiar, aun existiendo hijos menores, es la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Valladolid: la atribución temporal del uso de la vivienda familiar- se argumenta- fomenta, estimula e incentiva a los ex-cónyuges la rápida liquidación del patrimonio ganancial tras la ruptura personal y evita la perpetuación sine die del consorcio patrimonial conyugal post-ruptura personal. Tratándose de la vivienda ganancial- se arguye- y, aun cuando existan hijos menores, el Art. 96 C.C no prohíbe la atribución temporal del uso hasta su venta o hasta determinado plazo si con la venta de la vivienda y el dinero así obtenido por el cónyuge usuario se puede lograr salvaguardar las necesidades habitacionales de los menores que con él conviven: adquiriendo otra vivienda de menor precio y extensión, tomando en alquiler otra vivienda…

       Esta postura puede adverarse en las numerosas resoluciones de esta Sección Primera como pueden ser las SSAP Valladolid 1ª de 17 de enero de 2007, 15 de octubre de 2007, 5 de septiembre de 2008, de 13 de diciembre de 2011 y 25 de abril de 2012. Pero frente a esta visión, en diversos y recientes pronunciamientos el Tribunal Supremo se ha encargado de ir casando algunas de esas resoluciones de la Audiencia Provincial de Valladolid. En concreto, en la STS 1ª de 14 de abril de 2011 o en la STS 1ª de 3 de abril de 2014 o en las más recientes SSTS 1ª de 28 de noviembre de 2014 y de 18 de mayo de 2015. En todas ellas el Tribunal Supremo reitera que “La atribución del uso de la vivienda familiar, es una forma de protección (del menor), que se aplica con independencia del régimen de bienes del matrimonio o de la forma de titularidad acordada entre quienes son sus propietarios, por lo que no puede limitarse el derecho de uso al tiempo durante el cual los progenitores ostenten la titularidad sobre dicho bien”.

Algo de luz al final de la “alargada sombra”: La limitación es posible si existe convivencia de un tercero en la vivienda familiar

       La STS 1ª de 20 de noviembre de 2018, de Pleno, por fin ha venido a arrojar algo de luz. En una resolución -que en cierta manera supone reconocer los argumentos de la Sección Primera de la Audiencia pucelana- se abre una brecha en la doctrina jurisprudencial anterior del Alto Tribunal para permitir moderar o atemperar su rigor: La limitación temporal es posible si existe convivencia de un tercero en la vivienda familiar junto con el progenitor custodio; esa limitación temporal puede ser en el momento en que se proceda a liquidar la Sociedad de Gananciales.

         En mi opinión, el Pleno de la Sala Primera, en esta resolución, evitando contradecir la doctrina jurisprudencial aludida, no hace sino actuar en equidad o aplicación de justicia al caso concreto, evitando soluciones en abstracto o genéricas. Este párrafo es elocuente: “ La solución dada en la sentencia recurrida no vulnera este interés (del menor), ni contradice la jurisprudencia de esta sala en la interpretación del artículo 96 del CC: (i) El derecho de uso de la vivienda familiar existe y deja de existir en función de las circunstancias que concurren en el caso. Se confiere y se mantiene en tanto que conserve este carácter familiar. La vivienda sobre la que se establece el uso no es otra que aquella en que la familia haya convivido como tal, con una voluntad de permanencia (sentencia 726/2013, de 19 de noviembre). En el presente caso, este carácter ha desaparecido, no porque la madre e hijos hayan dejado de vivir en ella, sino por la entrada de un tercero, dejando de servir a los fines del matrimonio. La introducción de una tercera persona hace perder a la vivienda su antigua naturaleza «por servir en su uso a una familia distinta y diferente», como dice la sentencia recurrida.

             Y la solución dada al caso -explica la Sala- consistente en que la limitación temporal extintiva quede anudada a la liquidación de la sociedad de gananciales de la que forma parte la vivienda permite salvaguardar los intereses de los hijos menores: “(ii) La medida no priva a los menores de su derecho a una vivienda, ni cambia la custodia, que se mantiene en favor de su madre. La atribución del uso a los hijos menores y al progenitor custodio se produce para salvaguardar los derechos de aquellos. Pero más allá de que se les proporcione una vivienda que cubra las necesidades de alojamiento en condiciones de dignidad y decoro, no es posible mantenerlos en el uso de un inmueble que no tiene el carácter de domicilio familiar, puesto que dejó de servir a los fines que determinaron la atribución del uso en el momento de la ruptura matrimonial, más allá del tiempo necesario para liquidar la sociedad legal de gananciales existente entre ambos progenitores. El interés de los hijos no puede desvincularse absolutamente del de sus padres, cuando es posible conciliarlos. El interés en abstracto o simplemente especulativo no es suficiente y la misma decisión adoptada en su día por los progenitores para poner fin al matrimonio, la deben tener ahora para actuar en beneficio e interés de sus hijos respecto de la vivienda, una vez que se ha extinguido la medida inicial de uso, y que en el caso se ve favorecida por el carácter ganancial del inmueble y por la posibilidad real de poder seguir ocupándolo si la madre adquiere la mitad o se produce su venta y adquiere otra vivienda”.

         En conclusión, a partir de esta importantísima Sentencia del Pleno de la Sala Civil del Tribunal Supremo se ve algo de luz en la “alargada sombra” y se abre la posibilidad a muchos ex-cónyuges no custodios de intentar limitar y extinguir el derecho de uso si -en el caso concreto- existe una tercera persona conviviendo junto con el ex-cónyuge custodio. Y como efecto colateral, abierta esta posibilidad de acudir a la vía judicial contenciosa por parte del ex-cónyuge propietario y no usuario, muy posiblemente a partir de ahora el ex-cónyuge usuario dejará de tener cerradas las vías de diálogo para tratar de liquidar el bien de forma consensual.

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