Progenitor sin recursos económicos:¿cuándo procede la suspensión de la obligación de alimentos?

Homer indigenteEntre las Audiencias Provinciales parece existir cierta controversia en los casos en que el progenitor no custodio se encuentra en una situación de verdadera penuria, indigencia, insolvencia económica y carencia de recursos económicos que hagan imposible no solo atender el cumplimiento de la obligación alimenticia sino incluso atender sus propias necesidades: casos en que incluso las propias necesidades del alimentante, progenitor no custodio, deben ser cubiertas por aquellas personas que por disposición legal deben hacerlo (sus propios padres, hermanos…).

               Como ya expuse en mi anterior post Crisis económica: ¿Señalamos una pensión de “Mínimo Vital” o suspendemos la obligación de alimentos? en estos casos, en efecto, para la mayoría de las Audiencias Provinciales existe la posibilidad de la suspensión de la obligación de prestar alimentos. Frente a éstas, sin embargo, existen algunas otras resoluciones de Audiencias, más rigurosas y exigentes, que no están por la labor de suspender la obligación de alimentos aunque se acredite que el progenitor no custodio se encuentre en situación de desempleo sin percibir ayudas públicas siempre que se constate que está en edad laboral y tiene capacidad para el trabajo y aptitud para la obtención de ingresos, fijándose en tales casos una pensión que cubra siquiera las necesidades más imprescindibles -el “mínimo vital”- del hijo.

           Con estos antecedentes y en este contexto, recientemente el Tribunal Supremo, a través de la STS 1ª de 2 de marzo de 2015 (en aplicación de doctrina ya adelantada en las anteriores SSTS 1ª de 19 de enero y 12 de febrero de 2015) se ha manifestado a favor de la primera de las posturas, es decir que la solución legal para los casos de progenitores que se encuentran en situación de carencia de medios y recursos económicos ha de ser la extinción-suspensión de la obligación de prestar alimentos. Conviene, no obstante, deternerse y poner de manifiesto los requisitos o condicionantes a los que queda sometida la adopción de esta singular solución judicial:

             – Carácter muy restringido y excepcional; teniendo siempre en cuenta que de los datos económicos obrantes en las actuaciones judiciales debe desprenderse y acreditarse sin lugar a dudas una situación de verdadera insolvencia económica o pobreza absoluta por parte del progenitor alimentante cuyas necesidades han de ser, incluso, cubiertas por aquellas personas que por disposición legal deben hacerlo (sus propios padres, hermanos…).

               – Carácter eminentemente temporal; ante la más mínima presunción de obtención de ingresos, cualquiera que sea su origen y circunstancias, deberá de acudirse a la solución que se predica como “normal”, es decir, deberá -a través de un procedimiento de Modificación de Medidas- señalarse judicialmente la obligación de pago de una pensión de alimentos siquiera sea de mínimos (“mínimo vital” del hijo), aun a costa de un gran sacrificio por parte de progenitor alimentante.

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3 Comments

  1. Si nos acogiésemos a la postura de extinción de la pensión alimenticia mientras dure la penuria económica, nos podemos encontrar con pensiones extinguidas definitivamente, ya que hay un elevado grado de obligados que jamás intentarán procurarse un medio de vida legal y así evitan cumplir la obligación.
    Si nos acogemos a la limitación temporal tal y como manifiesta el Tribunal Supremo, aunque sea la mejor solución, estaremos forzando al progenitor custodio a que cada seis o tres meses solicite del Juzgado los pertinentes oficios para averiguación sobre los medios de vida, ingresos, etc del otro progenitor. La solución no es fácil, sin embargo habrán de agilizar estos procesos los propios juzgados para evitar la dilación y por tanto la extinción perpetua de la pensión de alimentos.

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