Distinción entre pensión compensatoria y pensión de alimentos a favor del cónyuge: Solicitud de alimentos de la esposa que renunció a la pensión compensatoria. Falta del requisito de la necesidad.

STS, Civil sección 1 del 10 de Octubre del 2008 ( ROJ: STS 5995/2008) Recurso: 1923/2002 | Ponente: ENCARNACION ROCA TRIAS

Solicitud de alimentos de la mujer al marido por encontrarse en situación de desempleo y tener que arrendar alguno de los bienes que le habían sido adjudicados tras la liquidación de la sociedad conyugal a resultas de su separación, constando en el convenio regulador de la separación mutuamente aceptada que los cónyuges renunciaron a exigirse pension compensatoria por ausencia de desequilibrio económico. La Audiencia denegó la pretensión alimenticia ligándola a la renuncia a la compensatoria. La Sala deja sentada su doctrina de que, desde el punto de vista teórico, pensión de alimentos y compensatoria son instituciones diferentes y que, frente al carácter renunciable del derecho a pensión compensatoria, el de alimentos constituye una protección de las necesidades vitales de una persona, que no puede ser renunciada previamente y que se mantiene, pese a la separación matrimonial, mientras no se haya extinguido el vínculo. Por tanto, la renuncia a la pensión compensatoria no conlleva la extinción del derecho a alimentos. No obstante, no puede concederse alimentos a la esposa porque este derecho precisa que subsista el requisito de la necesidad del reclamante, lo que no es el caso: primero, porque la esposa recibió más en la liquidación y, segundo, porque ya cobraba el paro en ese momento, de modo que al tiempo de interponerse la demanda de alimentos no habían variado aquellas circunstancias.

PRIMERO. Dª Rosa y D. Romeo contrajeron matrimonio en 1994. El 15 enero 2001 se dictó sentencia en el procedimiento de divorcio tramitado por mutuo acuerdo y se decretó la separación de los cónyuges. En el convenio regulador se pactó lo siguiente: “Ambos cónyuges no estipulan pensión alguna a favor del otro, al no ocasionar la separación desequilibrio económico a ninguno de ellos que implique un empeoramiento en su situación anterior”.

Dª Rosa . demandó a su esposo en el mes de marzo de 2001, solicitando alimentos; alegaba que se encontraba en situación de desempleo, lo que le obligaba a poner en arrendamiento alguno de los bienes que se había adjudicado en la liquidación del patrimonio ganancial. Realizado el correspondiente juicio verbal en el juzgado de Puertollano, se opusieron por parte del demandado las excepciones de inadecuación de procedimiento y falta de acción y legitimación activa de la actora, así como ambas partes propusieron la recepción del pleito a prueba.

El Juzgado de 1ª Instancia nº 2 de Puertollano dictó sentencia el 9 de julio de 2001 . En ella rechazó las excepciones presentadas por el demandado. Con relación al punto central de la demanda, es decir, la petición de alimentos, el Juzgado entiende que: a) el derecho a la percepción de los alimentos entre cónyuges subsiste mientras continúe el vínculo matrimonial; b) concurre en la parte actora la situación de necesidad que ampararía su derecho a percibir los alimentos y el demandado posee capacidad suficiente; c) aunque la demandante hubiera renunciado a su pensión compensatoria, el derecho de alimentos no es renunciable, por lo que “la renuncia a la pensión compensatoria no puede significar una renuncia implícita al derecho de alimentos ahora reclamado”. Teniendo en cuenta los ingresos y gastos acreditados del demandado y la existencia de cierto patrimonio de la demandante, el Juzgado estimó parcialmente la demanda, reconociendo a la demandante una pensión alimenticia de 25.000 Ptas. mensuales (150,25 euros).

El marido recurrió dicha sentencia. La de la sección 1ª de la Audiencia Provincial de Ciudad Real, de 15 marzo 2002 revocó la apelada. Entiende la Sala sentenciadora que el problema consiste en determinar si se “puede pedir pensión alimenticia obviando las normas de la pensión compensatoria, es decir el que concurran circunstancias que hayan producido la alteración sustancial de las condiciones que los propios cónyuges tuvieron en cuenta para firmar un convenio de separación” y aunque considera que la solución se debe establecer en cada caso concreto, “no puede separarse radicalmente de las normas de la pensión compensatoria, pues como hemos afirmado supone una regulación más amplia y en la mayoría de casos amparadora de la pensión por alimentos”. En conclusión afirma que “no se ha producido ninguna circunstancia nueva y distinta de aquellas que consideraron los esposos para fijar su régimen de vida tras la separación, y dada la proximidad entre la sentencia de separación y el momento de presentación de la demanda, podríamos encontrarnos ante un claro fraude del convenio celebrado, no olvidemos que con claro desequilibrio a favor de la esposa, y por ello de las condiciones fijadas en la sentencia judicial”, razones por las que considera que debe estimarse el recurso.

Dª Rosa interpuso el recurso de casación, que fue admitido por auto de esta Sala de 1 febrero 2005 .

SEGUNDO. El recurso se presenta dividido en tres motivos, que van a examinarse conjuntamente por referirse al mismo problema, enfocado desde argumentos distintos.

El primer motivo denuncia la no aplicación de los artículos 142, 143, 144 y 146 CC . Dice la recurrente que la obligación de prestar alimentos es exigible desde que el alimentista tiene necesidad de ellos para subsistir y en la sentencia no se contemplan en ningún caso estos preceptos como reguladores de la obligación de alimentos.

El segundo motivo señala la indebida aplicación de los artículos 97, 99, 100 y 101 CC . Se argumenta que se han aplicado indebidamente los artículos que regulan la pensión compensatoria, cuando en realidad se trata de un procedimiento de alimentos entre parientes; dice la recurrente que no se puede confundir pensión compensatoria con alimentos y cita a su favor las sentencias de 2 diciembre 1987 y 29 junio 1888 .

El tercer motivo se presenta por infracción por inaplicación de la doctrina de esta Sala, recogida en las sentencias de 23 septiembre 1996, 29 junio 1988 y 2 diciembre 1987 , que mantiene la compatibilidad de la situación de separación matrimonial y la percepción de una pensión alimenticia por uno de los cónyuges.

El presente recurso de casación plantea en realidad dos problemas: a) el relativo a la compatibilidad entre pensiones compensatorias y alimentos al cónyuge en la situación de separación del matrimonio, y b) la relativa a si la recurrente, demandante de los alimentos, se encontraba en estado de necesidad y por ello, era acreedora de los mismos.

TERCERO. La finalidad de la pensión compensatoria no es subvenir las necesidades del cónyuge, sino compensar razonablemente el desequilibrio que la separación o el divorcio produzcan en uno de los cónyuges y así se ha dicho que el presupuesto esencial para que nazca el derecho a obtener la pensión estriba en “la desigualdad que resulta de la confrontación entre las condiciones económicas de que gozaba cada uno antes y después de la ruptura”. Se trata de un derecho que puede ser renunciado por quien sería su beneficiario. En cambio, el derecho de alimentos constituye una protección de las necesidades vitales de una persona, que no puede ser renunciada previamente.

Es cierto que desde el punto de vista teórico existe una clara diferencia entre ambas instituciones, lo que no ha impedido que algunas veces se hayan equiparado ambos conceptos. Sin embargo, esta Sala ha considerado siempre que el carácter familiar de la prestación alimenticia hace que ésta se extinga cuando los cónyuges han obtenido el divorcio, aunque se mantiene mientras subsiste el vínculo matrimonial, a pesar de que se haya producido la separación, porque en este caso perdura aun la obligación de socorro, establecida en el Art. 68 CC , que desaparece al disolverse el matrimonio por el divorcio. Así, por ejemplo, la sentencia de 25 noviembre 1985 declaraba que la separación de hecho libremente consentida de los esposos, no priva a cada uno de recibir alimentos de su consorte conforme a los artículos 142 y ss, incluso aunque el marido siga pernoctando bajo el mismo techo si la mujer no dispone de bienes propios suficientes, en cuyo caso puede reclamarlos al marido (ver asimismo SSTS de 14-4 y 3-10-1974 ). En el mismo sentido, aunque utilizando la argumentación a partir de la disolución por divorcio, la sentencia de 29 junio 1988 declaraba que “el divorcio al suponer el no mantenimiento del matrimonio al haber sido disuelto, según claramente manifiesta el Art. 85 CC , no genera en cuanto a los cónyuges divorciados causa de obligación alimenticia determinada por aplicación de los invocados artículos 143, 150 y 152″ CC. Y la de 23 septiembre 1996 , citando la anterior, decía que “producido el divorcio dejan de ser cónyuges, desaparece la razón legal de alimentos, por esta causa, y la sentencia de alimentos pierde su eficacia, viniendo a regular la nueva situación el Derecho matrimonial y la sentencia de divorcio que a su amparo se dicta”.

En consecuencia de todo lo anterior, esta Sala debe confirmar su doctrina reiterada de acuerdo con la que constante matrimonio, aunque se haya producido la separación de los cónyuges, sigue manteniéndose el derecho recíproco a la prestación de alimentos.

CUARTO. Estos argumentos darían la razón a la recurrente en el sentido de que es cierto que no puede asimilarse el derecho de alimentos con la pensión compensatoria, pero no puede por ello estimarse este recurso, porque existiendo en abstracto el derecho a la reclamación de los alimentos, debe estudiarse si en este caso concreto la recurrente los acreditaba, por reunir las condiciones exigidas en la Ley para ello y que son la necesidad del alimentista y la capacidad de quien debe prestarlos, requisitos que deben concurrir, pues la falta de uno de ellos producirá la consecuencia de que no nazca este derecho.

Y ello es lo que ha ocurrido en el presente recurso, porque la sentencia recurrida lo que en realidad concluye es que no ha probado el estado de necesidad de la reclamante, que no existía cuando se firmó el convenio y se renunció a la pensión compensatoria. Efectivamente: a) se afirma en la sentencia recurrida que se comprueba que se produjo un “gran desequilibrio” en la liquidación del régimen de gananciales, de modo que se adjudicaron a la esposa los inmuebles y gran parte de los muebles, mientras que se adjudican al marido el vehículo y una parte de los muebles; b) que la necesidad existiría en el momento de firmarse el convenio, porque la reclamación de alimentos tuvo lugar cuatro meses después de la sentencia de separación y la esposa ya estaba cobrando el paro, desde unos tres meses antes de la separación, con una pensión de desempleo mínimo de 14.688 Ptas. (88,28 euros), que se pagó desde el 17 de octubre de 2000 hasta el 16 de octubre de 2002, por lo que sus circunstancias económicas no habían cambiado cuando interpuso la demanda de alimentos con relación al momento de la firma del convenio.

Todo ello hace llegar a esta Sala a la conclusión de que no existía la pretendida necesidad de la recurrente, por lo que faltando uno de los elementos básicos del nacimiento de la obligación de alimentos, deben desestimarse todos los motivos del recurso.

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